miércoles, 1 de febrero de 2017

Las TIC ¿Libertad o esclavitud?

Portada Estar nº 302
Hasta hace pocos años, nadie tenía móvil, iPad, portátil, GPS, PlayStation, televisión digital, internet, ni nada parecido. Y, sin embargo, aun habiendo menos medios de comunicación, el trato con la gente era mucho más abierto. La tecnología nos hace libres, pero también nos hace esclavos de ella.
Es apasionante ver los avances tecnológicos del mundo, ver cómo estos medios de comunicación te permiten, de repente, no tener fronteras ni censuras, te abren a un nuevo mundo. Sin embargo, no deberíamos descuidar otra serie de valores, como el seguir abiertos a las personas que tenemos más cerca, y no cerrarnos a un trato directo con la gente. Nos hemos hecho dependientes de esta tecnología, y ya no se puede ir para atrás. Desde luego, ya no podemos vivir sin ella y, sin embargo, hay que intentar ser libres a pesar de ello.
La tecnología, más que una herramienta se ha convertido en el estilo de vida de todos los integrantes de la sociedad; es más una necesidad diaria que una forma de ayudarnos a obtener una vida menos complicada.
La Iglesia está entrando en el complejo mundo de internet de forma decidida y creciente en diversas lenguas. Propiamente, habría que decir que más que las iglesias, como organizaciones, son los propios fieles los que han encontrado en las plataformas TIC un espacio para compartir y multiplicar el mensaje que profesan en sus diferentes cultos.
Que la religión está empezando a salir de los templos, es una realidad que se afianza cada vez que cualquier usuario inicia sesión en alguna plataforma TIC. Más específicamente en redes sociales. Las religiones y las TIC han cruzado sus caminos a partir de un concepto: la divulgación.
Benedicto XVI anunció su decisión de convertirse en papa emérito mediante un tweet. Toda una novedad. ¿Por qué anunciar una decisión tan crucial mediante un medio que se puede considerar nuevo, como una red social? La respuesta llegó con el correr de los meses: propagación.
Estos cambios de paradigma, sumado a la positiva incursión del papa Francisco en redes sociales como Twitter, han significado para la Iglesia católica una forma de acercamiento constante con el mensaje evangelizador actual.
El papa Francisco, en diversas ocasiones, alabó el uso de las nuevas tecnologías, aunque advirtió de algunos peligros que conllevan, como «exclusión» y «la manipulación».
No tengan miedo de hacerse ciudadanos del mundo digital, insiste el papa Francisco a la Iglesia, afirmando, incluso, que internet es un don de Dios, en su mensaje para la Jornada de las Comunicaciones Sociales en 2015.
Las TIC, es evidente, tienen intrínsecos valores antagónicos: ¿liberan o esclavizan? Las dos cosas. ¿Entonces? De cada uno depende.