jueves, 1 de diciembre de 2016

Un padre-abuelo y un hijo-nieto están Contigo

Por redacción Estar
En el VI Encuentro Laicos en marcha que se celebró en Aranjuez, se presentó el musical Contigo. En él participaron dos protagonistas: el abuelo y el nieto, que han dado vida al musical más misericordioso, antes de concluir este Año de la Misericordia que nos ha propuesto nuestro querido papa Francisco.
Son, Miguel Ángel Toraño López, —más conocido por Michel para sus familiares y amigos, sobre todo después del nacimiento de su cuarto hijo, Miguel Ángel— y su hijo Antonio Toraño Rosado. Michel tiene cuatro hijos y es el séptimo de nueve hermanos.
Michel y familia nos reciben en su casa y, grabadora en mano, comenzamos la entrevista.
¿Cómo te apuntaste, Michel, al musical “CONTIGO”?
Javier Lorca me comentó hacia marzo que tenían idea de sacar un musical sobre la misericordia y que necesitaban gente. El compromiso se concretó en junio, al hacernos una visita a casa, y me apunté sin dudarlo porque me encanta cantar. Evidentemente con la imprescindible aprobación de mi mujer, Gema, porque todos nuestros trabajos extras recaen, de una forma u otra, sobre ella.
¿Tus hijos también participan?
Al ser un musical de familias, les preguntamos a los dos mayores, Antonio y Joaquín y aceptaron con gusto. Participan también mi hermana Mª Carmen, mi cuñado Iván, mis sobrinas Miriam y Marta y mi sobrina segunda Inma. Una buena representación familiar ¿verdad?
Ciertamente. ¿Qué ha supuesto para ti preparar este musical?
Sinceramente mucho esfuerzo en aprenderme el papel (ya la memoria no es la de antes, jejeje) y también mucho tiempo: escuchando las canciones durante las vacaciones familiares en la playa y en la oficina; ensayando mi papel y ayudando a mi hijo Antonio a interpretar el suyo; ensayos en la calle Écija… Incluso confieso que alguna noche me he despertado soñando con él.
¿Ha merecido la pena el esfuerzo?
¡Por supuesto! Ha sido un “chorreo” de gracias. Vivir intensamente las obras de misericordia mediante la música. Compartir horas de ensayo con gente formidable, totalmente entregadas sin nada a cambio.
Doy gracias a Dios porque el Espíritu Santo ha iluminado para este proyecto a los “Javieres” (Segura y Lorca) y por el apoyo que en todo momento, he tenido de mi querida y amada esposa, Gema.
¿Qué es lo que más te ha tocado?
Hay mucha gente desfavorecida, viviendo en la calle, sin nada que comer, beber, vestir…; nos lo recuerda mucho mi hermana Lola, misionera de la caridad de Santa Teresa de Calcuta: no se os olvide saludar siempre a los pobres por la calle, que no se sientan repudiados, despreciados, inhumanos. Hay que cuidar de los enfermos. Me planteo seriamente que algo concreto tengo que hacer.
¿Es complicado tu personaje?
La verdad que representar a un anciano con principio de Alzheimer no es fácil, pero poco a poco me fui metiendo en el papel y me ha encantado. Es un personaje que a pesar de su soledad está muy rodeado de cariño y amor por parte de la familia.
¿Qué ha supuesto interpretar la canción “Manos Vacías”?
La verdad que cada vez que la canto se me ponen los pelos “como escarpias”. Haber conocido al autor, Abelardo, desde hace muchos años y que Dios le haya concedido esas manos vacías, me deja sin palabras. Una confianza total en Dios. Poderme transformar en él, al cantarla, ha sido muy emocionante, y sobre todo que la gente capte ese sentimiento que viene del Señor, no de mi persona. Yo me considero un mero instrumento.
¿Con qué momentos te quedas?
La Eucaristía todos juntos: directores, músicos, bailarines, actores… el fin de semana antes del gran estreno. La acción de gracias fue muy especial. La víspera del estreno al visitar a Abelardo. La mirada de paz, serenidad, amor se me quedó grabada.
¿Cómo resumirías brevemente las enseñanzas de este musical misericordioso?
Todos debemos perdonar, todos debemos ser perdonados, aunque no entiendas nada, estés en soledad, te encuentres fracasado, desnudo, frágil. Descubrí que Dios había estado siempre allí. Que mis manos estaban vacías para que Él las llenase con su Amor.
Al terminar la entrevista con el padre-abuelo, pasamos la grabadora al hijo-nieto. Y Antonio, cariñosamente Toto/Toñete, es el primogénito de una familia numerosa. Bautizado así en honor a sus abuelos Antonio y Toñi.
¿Qué es lo que más te ha costado aprenderte del musical?
Lo que más me ha costado… ha sido el epílogo.
¿Qué ha supuesto para ti participar en este musical?
Que las obras de misericordia no están sólo para actuar y cantarlas sino para hacerlas.
¿Con qué personaje has disfrutado más?
Con el personaje del abuelo y el mendigo Dimas.
¿Qué canciones son las que más te han gustado?
Enseñar al que no sabe porque la cantan los niños y me gusta mucho cómo queda. También la del Tic, es muy graciosa.
¿Qué escena ha sido más especial para ti?
La segunda escena, cuando invito al mendigo Dimas a cenar a mi casa con mi familia en Navidad. Empecé así a conocer al mendigo y me hice amigo suyo.
¿Alguna canción que te haya tocado especialmente?
La de rezar a Dios por vivos y difuntos porque es muy importante rezar. Además de por los que estamos vivos, por nuestros familiares y amigos que ya no están vivos.
¿Te emocionaste en algún momento?
Sí, cuando el abuelo canta Manos Vacías al ver que él se emocionaba.
Ambos están de acuerdo en que no es un musical que deje indiferente tanto para el que participa como para el que lo ve. Hay momentos en los que se llora de risa y otros de emoción. Y, puesto que así lo quieren, terminamos la entrevista con esta estrofa:

Contigo” llega al corazón para que no te mires el ombligo / sino para que te salga un “yo te sigo”, / porque, Señor, confío plenamente en Ti, y te digo: / “yo solo no puedo. Virgen María, te necesito”.