lunes, 1 de diciembre de 2014

20 años ha

Portada Estar 289
Todavía lo recuerdo como si fuera ayer y han pasado ya veinte años:
—Ha muerto el P. Morales.
—¿Cómo?
Son esos momentos en los que los acontecimientos te superan completamente, te dejan perplejo y atónito. Son esos momentos de muerte y resurrección. Punto y aparte.
Fue el 1 de octubre de 1994. A partir de ahí ya no se podría conocer al P. Tomás Morales en persona; ahora habría que conocerlo a través de sus obras.
Nos toca vivir lo que, magistralmente, describe fray Luis de León en el siglo XVI, refiriéndose a la gran santa abulense: Yo no conocí ni vi a la Madre Teresa de Jesús, mientras estuvo en la tierra; mas agora que vive en el cielo la conozco y veo casi siempre en dos imágenes vivas que nos dejó de sí, que son sus hijas y sus libros; que, a mi juicio, son también testigos fieles y mayores de toda excepción de su grande virtud.
Las obras y los escritos del P. Tomás Morales siguen vigentes y pujantes, y van superando la prueba del tiempo. Veinte años, según se mire, pueden ser mucho o poco, pero no dejan de ser veinte años llenos de vidas y realidades como, continuamente, se refleja en nuestra revista Estar: Ejercicios Espirituales, Laicos en Marcha, Campamentos, Jornadas de Militantes, Es la hora de Actuar...
El carisma del P. Tomás Morales está siendo acrisolado por el tiempo y acaba de pasar una muy dura prueba de la que ha salido fortalecido, como les ocurre a todas las obras de Dios en las persecuciones. En el Tema de Portada hablamos brevemente de ello.
En la biografía Profeta de nuestro tiempo, el autor, Javier del Hoyo, dice que Tomás Morales ha sido un fundador, palabra que resume su vida y actividad, y todas las instituciones llevan la marca del fundador, es decir, que si éste hubiera tenido otra personalidad, otra manera de ser, la institución habría sido muy distinta.
¿Qué es un fundador? Es el hombre elegido por Dios para modelar el carisma y darlo vida.
El P. Tomás Morales fue un luchador nato, un espíritu combativo, inteligente y “andariego” como la gran santa Teresa, de la que era tan devoto. Era un hombre de contrastes: espiritual y práctico, recio y sensible, deportista y contemplativo, serio y alegre, hierático y cercano, educador y padre.
Pues bien, el fundador, por la evolución natural de la vida, marchó a la casa del Padre y su obra, la Cruzada-Milicia de Santa María, sigue vigente, vigorosa, entusiasta, fiel y creativa al carisma que él nos dejó.

Fue un 1 de octubre en 1994 y ya estamos en 2014: veinte años ha.

Padre Morales: Evangelizar con el Arte

Por Santiago Arellano
Andas por la casa, estás tan habituado a lo que te envuelve que pasas indiferente a todo lo que hemos recibido, inadvertido, como si nada. De pronto, me hacen caer en la cuenta, con un toque amable, del hábito frecuente del P. Morales de comenzar sus charlas y homilías con un cuadro valioso o con una imagen de prestigio reconocido. Vaya por Dios, y yo sin saberlo. Esta página estaba bajo el amparo e inspiración del P. Morales. Me enorgullece haber sido el amanuense que a su dictado, ha ido pergeñando unas páginas que sólo han pretendido, por el camino de la belleza, amar con locura al Dios que tiene Corazón; y a su Madre, nuestra Madre la Virgen María.
El venerable padre Tomás Morales dedicó sus afanes a lanzar dardos encendidos de amor, vinieran de donde vinieran, para el más amar de la escuela ignaciana. Nuestro José Luís Acebes ha preparado una antología de obras comentadas que han de hacer un bien asegurado, porque la verdadera belleza nos predispone al asombro de Dios, creador, padre y redentor mío, por ser quien es, bondad infinita.
Hoy ante la maravilla de El expolio del Greco, no me entretengo con la asombrosa combinación de colores, ni con el acierto de la composición, ni con los contrastes anímicos de los personajes, ni con el pudoroso y dolorido gesto de las tres Marías, que evitan ver el inminente desnudar de Cristo y observan compungidas el lugar del clavo y del tormento. No quiero ver el reflejo de la armadura del soldado. Ni siquiera la sabia decisión de haber colocado el cuadro en el espacio religioso en que los sacerdotes se iban a revestir para celebrar el sacrificio místico de la Cruz, mientras al maestro lo desnudan. No.
El expolioEl Expolio ha sido pintado para orar: frente al griterío de las gentes, el pasar del Centurión o la profesional crueldad de los verdugos, la majestuosidad de un Dios encarnado que nos redime. El Greco nos presenta la majestuosidad en el sufrimiento espiritual, pero en cuanto lo despojen de sus vestiduras, aparecerá su laceración inmisericorde. Cómo me conmueve que el dedo gordo del pié de Cristo, al sentir el dolor del pequeño guijarro, lo levante delicadamente.
He encontrado un soneto del que los tercetos nos presentan el antes y el después del sufrimiento y su inalterable y majestuosa realeza:
ECCE HOMO. ECCE, DOMINUS MEUS
Mi alma contemplaba anonadada
La sangre, la hinchazón, el sufrimiento.
“Es el Hombre, me dije, y mi pecado”.

Que era El Señor lo vi en su mirada.
Rey, en su paz, en medio del tormento.
Y a mi Dios, en su pecho enamorado.

Fueron corriendo y encontraron...

Ahora que Estar se viste de color, os brindo esta “carta virtual” enmarcada en la preparación de la Navidad. Son curiosas su fecha (¡hace cuatro siglos!), y su firma…
Toledo, 24 de diciembre de 1613
Queridos amigos:
La adoración de los pastores, 1612-1614. Museo del Prado. El Greco.
Presiento que esta será mi última Navidad. Por eso quiero ofreceros algo especial, esta copia del cuadro que absorbe mis energías. Lo estoy pintando para que presida mi enterramiento en la iglesia del monasterio de Santo Domingo el Antiguo. Se trata de la adoración de los pastores, y aunque he trabajado el tema al menos otras siete veces, esta obra es singular: recibidlo como mi testamento artístico y espiritual.
Ahora ya no necesito demostrar nada a nadie. Mi “cliente” es el Señor. Su mirada de Niño me ha seducido. Y para contentarle me he permitido muchas licencias artísticas. ¿Sabéis? He querido introducir una atmósfera para la adoración. Por eso el fondo queda prácticamente abolido, y los animales, apenas esbozados. La composición, los colores, el dibujo… todo está al servicio del Salvador.
Yo mismo —en un atrevimiento— he querido retratarme en el pastor arrodillado. Me he metido en la acción, como si presente me hallase (esto se lo oí a un jesuita). Y lo he representado como me siento (bueno, como me gustaría sentirme): anciano, pobre y pequeño, volcado en Jesús. Por eso estoy arrodillado, con vestiduras raídas, de espaldas al espectador —precisamente para que de frente aparezcan María y José en la composición circular—. Y fijaos en el buey: está conmigo porque me siento un poco como él… Por eso lo he pintado humilde, apenas bosquejado, también de rodillas, cariñoso, con el hocico cerca del Niño.
Todo se mueve en torno a Jesús. Todos los ojos están fijos en Él: miradas de asombro en los pastores y en José; de serenidad en María; absortas en los ángeles; afectuosa en el buey… Miradas que componen una imaginaria estrella de ocho puntas, cuyo centro es Jesús: Él es la Luz que ilumina todo...
Me diréis: “¿Y qué tiene que ver esto con nosotros ¡cuatro siglos después!?” Muy sencillo: en realidad he pintado el cuadro para vosotros, y deseo que os ayude a preparar la Navidad. Escuchad a mis pastores:
Sed como nosotros, que recibimos la Buena Noticia mientras trabajábamos y velábamos. Tened abiertos los ojos y los oídos de la fe. Que vuestras tareas cotidianas sean lugar de encuentro con el Señor. Dejaos sorprender por la Palabra: “¡hoy os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor!Id corriendo, ligeros de equipaje, para buscarle. Y encontraos con Él. Miradle: en el pesebre, en la eucaristía, en los pobres. Y dejaos mirar e iluminar por Él. ¡Qué bien se ve todo a su Luz! ¡Qué fría y oscura es la noche sin Él! Que se adueñe de vuestras miradas, pensamientos y afectos. Que su luz y su fuego os enciendan, y se propaguen a los demás.
Haceos pequeños. Como el Niño. Como nosotros mismos. Como el buey. De rodillas se adora mejor. Y se está más cerca de Jesús. Y acercaos a María. Os mostrará a Jesús, fruto bendito de su vientre. Os irradiará con la luz que recibe de su hijo”.
Y pronto, un día que presiento cercano, os juntaréis conmigo —y con el P. Morales y tantos otros que sé que conocéis y echáis de menos—, con María, José y todos los santos, y rodearemos al Niño para siempre en la Navidad del Cielo. Os abraza,
Doménikos Theotokópoulos, el Greco

20 años sin el P. Morales

Por J. del Hoyo
El P. Tomás Morales se despedía hace veinte años de nosotros. Quiso irse de puntillas, sin hacer ruido, a media voz, pero cuando una institución ha estado siempre muy pendiente de su fundador, de la mirada atenta y la mano rectora del iniciador de una obra, el sentimiento de su ausencia se acentúa más.
P. Tomás Morales
A pesar de que había preparado de palabra y obra el relevo, aludiendo al infantilismo de quien no sabía tomar decisiones propias ni obedecer a los responsables sin preguntar al fundador. Así se expresaba en carta a los cruzados desde Arizcun (Navarra):
«Me da la impresión que algunos, quizá algo más que algunos, todavía no caéis en la cuenta que la Cruzada sois vosotros, no yo [...] Me parece que, en el subconsciente, muchos acarician la idea de que si todo no marcha como querrían [...] es porque yo no os atiendo, os tengo abandonados [...] ¿No os parece que de muy poco para consolidar la Cruzada serviría que yo estuviese continuamente con vosotros si cada uno no vive esa obediencia amorosa al mayor, sea el que sea, local, regional, general? Y la obediencia a Dios en él, con independencia de la consideración infantil, reveladora de poca madurez humana y espiritual, de que detrás de él estoy, o dejo de estar yo. En él no debéis ver más que a UNO: Dios [...] Así, cuando me muera, mejor empiece a vivir no tardando mucho, todo irá sobre ruedas. Nada habrá pasado porque marchaba ya con motor propio [...]» (carta, 8-IX-1969).
No tardando mucho. El 5 de abril de 1994 dejaba una reunión a mitad para irse a nadar a la piscina. Imperativos de un exigente horario siempre cumplido. Aquellas miradas furtivas a un reloj de cadena… «Yo ya me voy; ahora seguid vosotros solos». Fueron sus últimas palabras en un acto de la institución. Aquellas palabras resultaron proféticas o programáticas, porque nunca más aparecería ya en público. Una caída al salir de la piscina le llevó al hospital, y seis meses después dejaba definitivamente de ver a sus Cruzados.
Pronto sobrevino el proceso de su causa de canonización, cuya apertura tuvo lugar el 24 de junio de 2000 en la archidiócesis de Madrid. El 18 de marzo de 2007 se efectuó la clausura del proceso diocesano en Madrid, y aquel jesuita que lanzaba incansablemente al apostolado y a la santidad laical, se convirtió en un abrir y cerrar de ojos en Siervo de Dios Tomás Morales. El 28 de marzo de 2007 se entregó el proceso en la Congregación para las Causas de los Santos en Roma, y el 6 de junio del mismo año se realizaba la apertura del proceso en la Congregación. Finalmente, el 26 de junio de 2013 se entregó la positio en dicha Congregación en Roma. Se comenta que para finales de 2016 se empezará a estudiar su causa en la Congregación.
Pronto se trasladaron también sus restos mortales (5 noviembre 2002) del cementerio sacramental de San Isidro a la casa de las Cruzadas de Santa María, en la calle Juan de Mena (Madrid), donde él había dirigido a tantos durante veinte años. Parece moneda común de estos hombres, el que sus restos no puedan descansar tranquilos ni en el cementerio. En octubre de 2004 se realizó en Madrid un Congreso Internacional con motivo del décimo aniversario de su fallecimiento, cuyas actas se publicaron en 2006; y en octubre de 2008 otro conmemorando el centenario de su nacimiento.
En este período se han escrito biografías suyas, se han publicado artículos y folletos acerca de su pensamiento y su obra, y se han llevado a cabo documentales sobre su persona. Se ha elaborado una antología suya de Pensamientos (1996), y se ha abierto una capilla en la catedral de Madrid basada en su nombre (2008). En Alemania se ha fundado la Fraternidad Sacerdotal “Padre Tomás Morales”, reconocida canónicamente mediante decreto firmado por el arzobispo de Munich, cardenal Reinhard Marx, el 8 de diciembre de 2012. Hay movimiento, aunque quizás no todo el que a él le hubiera gustado, y de sobra del que no debiera de haberse nunca producido.
Los Cruzados de Santa María en estos veinte años
¿Qué ha ocurrido en los Cruzados de Santa María en estos veinte años? Resumirlo en dos páginas nos obliga a simplificar demasiado los hechos y los motivos, pero podemos intentar señalar algunos de los sucesos y sus causas en estos años.
En una institución en que se había puesto de relieve el cultivo de los valores humanos y donde habían surgido pocos miembros, pero de una personalidad muy marcada, era normal que a los pocos años de la falta del eje vertebrador y referente último empezaran las disensiones. No hay que extrañarse, es normal al morir un fundador. Se ha dado con relativa frecuencia en la que constituye la segunda generación de las instituciones. Han visto, han oído, han convivido con el fundador, y por ello no es raro que surjan quienes se arroguen la autenticidad del carisma, “porque a mí me dijo una vez…”. Claro —dirán ustedes—, esas marejadas y marejadillas (a veces mar gruesa) se pueden solucionar con el dique de la obediencia al director o jefe legítimamente constituido. Eso parece claro, y les agradezco su opinión en este punto. Pero en 1997 quien había sido cofundador y había aglutinado las voluntades de los cruzados haciéndose obedecer, Abelardo de Armas, tuvo que dejar su cargo por comenzar un proceso de Alzheimer. Tras un período de transición de tres años, en abril de 2000 fue elegido Fernando Martín, joven director, con quien algunos no se sintieron identificados y a quienes, por ello, se les hizo costosa la obediencia. Cada vez quedaba más lejos aquello de que el que obedece ha de ser en manos del director “como bastón de hombre viejo” de san Ignacio, “que, en donde quiera y en cualquier sitio que de él ayudarse quiera, sirve”. Cosas del siglo XVI.
“Divide y vencerás”. Omnipresente división en la historia de la Humanidad. La guerra civil como inútil solución. Una realidad, y una percepción de la realidad. Molinos y gigantes. Una santidad, y una percepción de dónde debe estar la santidad. El fondo y las formas. “Divide y vencerás”; sí, pero ¿quién vence?
Estas rebeliones siempre se hacen por amor a la propia institución y cumpliendo la voluntad de Dios, no hay duda. Otra cosa es cómo llegan algunos a adivinar que aquello que están haciendo es realmente “la voluntad de Dios”. Porque ya san Ignacio habla de los engaños del mal caudillo, que se presenta sub angelo lucis, “bajo la apariencia de ángel de luz”, pero mire usted, esto para algunos son sólo palabras del siglo XVI. ¿Para qué discernir cuando todo lo ve uno tan claro en la oración personal? Cuando uno ve de forma diáfana que el director de la institución se equivoca, la palabra ‘fidelidad’ comienza a enroscarse en una espiral que busca otras salidas. Y surgen entonces “los problemas de conciencia”. Y hay quienes están dispuestos a cualquier cosa, cualquiera como generar una división, para erradicar sus problemillas. Pero oiga, ¿no habíamos quedado que el fin no justifica los medios?
Nueve años de lucha por la división (salientes) o por defensa de la unidad (Cruzados); miles de folios de informes; una división fallida; dos erecciones de instituto rectificadas; cinco recursos a Roma; cinco decretos de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, todos favorables a los Cruzados de Santa María, ¡casualidad!; dieciséis cruzados que dejan de serlo. Al final se ve cómo Dios quiere o permite el sufrimiento para hacer crecer tanto a las personas individualmente como a las instituciones. Es evangélico. Podar para que crezca la viña con más fuerza. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere da mucho fruto” (Jn 12, 24).
Hacia un movimiento universal
En estos veinte años los Cruzados de Santa María han evolucionado positivamente hacia lo que siempre quiso el P. Morales, su fundador, es decir, hacia un movimiento de amplio espectro, universal. La formación preferente de jóvenes va dando lugar a ese Movimiento que él inició con el Hogar del Empleado y quedó truncado con su salida en 1960.
Se han roto las barreras de edad que se tenían hace veinte años. Por abajo reduciendo la edad y facilitando la atención a los llamados “alevines”. Aquellos trece años como límite para educar a jóvenes se han reducido hasta los nueve. “Dejad que los niños se acerquen a Mí”. Grupos de rapaces y pequeñajos han comenzado a entrar en el ámbito de educación de la institución. Ello ha obligado a adaptar a su mentalidad y vitalidad las formas de presentar la Iglesia y a Jesucristo. Educar desde la diversión y el ocio, desde la simplicidad. Por ello han surgido actividades nuevas como La historia interminable, para explicar o hacer vivir las principales escenas de la Biblia a los más jóvenes.
Pero también se ha roto por arriba. Aquellos jóvenes que al llegar a la barrera de los veinte años dejaban la institución sin querer dejarla, simplemente porque la institución ya no les ofrecía plenamente lo que ellos buscaban, a no ser que se vieran llamados a una consagración, se han visto compensados con todo el movimiento familiar. Las aulas de verano, donde toda la familia recibe su atención, cada uno en su nivel: matrimonios, jóvenes, adolescentes, niños, infantes.
Los grupos de colaboradores, primero en Madrid, luego en otras ciudades, como Cáceres, Badajoz, Murcia, Burgos, Salamanca, etc. Grupos ligados a un cruzado que los ha impulsado y que ahora continúan su ruta. Releamos la Lumen Gentium, por favor. La institución se expande. El P. Morales en sus primeros escritos de los años cincuenta ya habla de los colaboradores, dándoles un puesto importante en la vida de los cruzados.
Veinte años. Ha habido toda una remodelación en la forma de presentar la exigencia, a Jesucristo, a la Iglesia. En los últimos treinta años probablemente la sociedad ha experimentado cambios más radicales que en los dos mil anteriores. Los medios de comunicación, el avance de la tecnología, la crisis en la transmisión de la fe dentro de la familia, la ignorancia del hecho religioso, el ansia desmedida de libertad por parte de los jóvenes, la descomposición de la familia; la ausencia del sentimiento de paternidad; etc. Ha habido que adaptar campamentos, reuniones, retiros, jornadas de semana santa. Renovar no es traicionar. Traducir no es alterar un texto, es llevar los contenidos de un idioma a otro que se hace incomprensible. Cursos de evangelización en verano, misiones en Perú y otros países, peregrinaciones, actividades en torno a una ciudad para la formación de los jóvenes como laicos comprometidos (Proyecto The city), encuentros de diálogo fe y cultura en los Foruniver, conciertos musicales, etc. “El mayor bien al mayor número”, como decía Luz Casanova, fundadora de las Damas Apostólicas.
Evangelizar las realidades que encandilan al joven. Cristianizar la música, por ejemplo. A comienzos del dos mil, se pusieron en marcha el proyecto “Jóvenes por el nuevo milenio”, en el que se dinamizó el espíritu evangelizador de los militantes en medio de sus ambientes. Los jóvenes procedentes de diversas realidades eclesiales se encontraban en dos encuentros anuales para compartir sus experiencias, donde se contaban con la presencia de varios músicos de nivel, como Brotes de Olivo, Martín Valverde, Migueli, Rogelio Cabado, Alborada…
Finalmente, desde 2009 se están llevando a cabo los encuentros de Laicos en Marcha, plataforma que sirve para aglutinar a todos los que trabajan en este mismo carisma. Proyectos de evangelización como las cenas temáticas ‘Sabor y Saber’ o el musical Hijos de la libertad, representado veinte veces desde 2009 hasta la JMJ de Madrid 2011, han nacido al calor de ese nuevo impulso a la misión de los laicos, tan querida por el P. Morales.
Todo ello anclado en una vida interior que se impulsa cada vez más. La Oración del militante llega a cientos de personas por Internet todos los días, las tandas de Ejercicios se multiplican en diversas modalidades: cuatro, siete días, fin de semana, en la vida diaria.
Acabamos sin acabar. Y sacamos una conclusión de la historia de estos veinte años, y es que las obras de Dios necesitan pasar por el crisol del paso del tiempo, necesitan ser acendradas, como el amor. Y es que “al atardecer de la vida nos examinarán en el amor”, no en otra cosa, por santa que parezca. 

Se inicia el proceso de canonización del P. Eduardo Laforet a los 30 años de su muerte

Por P. José Ángel Madrid
Se han cumplido, el 23 de noviembre, 30 años de su paso meteórico entre nosotros y seguimos contemplando la estela de su vida entregada. Hace un año celebramos su aniversario en la parroquia de San José en Madrid donde él celebró su primera misa de Santa María, compartíamos la alegría del inicio de la causa de beatificación y canonización que hoy es una realidad.
El P. Morales y Eduardo en la adoración de la Cruz, Jornadas de 1976Es impresionante verificar la huella que ha dejado en tantas personas y cómo fue creciendo con los años. Los testimonios de las personas que lo conocieron nos hablan de un signo de Dios en su vida, una señal que eleva el corazón. El joven que le invitó a participar en la Milicia de Santa María, compañeros y profesores de la universidad de Navarra donde estudió filosofía; también en la Facultad de Teología del Norte de España en Burgos a donde se trasladó en el curso 1981-82 y por fin aquellos que le acompañaron durante su enfermedad, sin olvidar su familia para la que ha sido una señal de lo alto. Todos nos hemos unido para darle gracias a Dios por lo que ha hecho en la vida de Eduardo y seguimos queriendo iluminar nuestra vida a la luz de su estela.
Eduardo era una persona de gran fe, su relación con Dios le llevó a desear la santidad desde temprana edad y a santificarse en un itinerario hecho de aceptación y confianza. Vivió la filiación divina propia del bautizado con radicalidad, esta conciencia fue transformando su personalidad hasta alcanzar la cima a sus veintisiete años. En los libros que se han escrito sobre él adivinamos los hitos de ese camino. Personalmente tengo la convicción de ver una aplicación de las enseñanzas de santa Teresa del Niño Jesús. Esta espiritualidad fue enseñada en aquellos años de forma reiterada tanto por el padre Tomás Morales como por Abelardo de Armas, fundador y cofundador, respectivamente, del Instituto Secular Cruzados de Santa María. Este camino está hecho, en primer lugar, de un deseo constante de santidad. Chesterton comenta en un ensayo sobre santo Tomás de Aquino que la diferencia entre el santo y el que no lo es consiste en el deseo constante de serlo. En segundo lugar en la conciencia viva de las propias deficiencias aceptadas y combatidas. Tercero una confianza audaz y sin límites en Dios Padre misericordioso que en su Hijo nos ha salvado. Realizar este camino asumiendo los medios habituales de santificación que la Iglesia nos ofrece, lleva a la santidad.

Dentro de este itinerario el padre Eduardo vivió un ofrecimiento de su vida por el papa Juan Pablo II en el atentado que sufrió. Este ofrecimiento configuró su vida hasta el día 23 de noviembre de 1984, festividad de san Clemente sacerdote y mártir, en que “empezó a vivir

Michael Ward, de anglicano a católico

Por Jesús Amado
El escritor Michael Ward, uno de los especialistas más importantes de la literatura del autor C.S. Lewis, se ha convertido al catolicismo.
Merece la pena ahondar en la persona de este neocatólico inglés y, sobre todo, en las razones por las que se sintió atraído por la Iglesia de Roma.
Nació en Cuckfield, Sussex (Inglaterra) el día 6 de enero de 1968, día de Reyes, fiesta de la Epifanía. Tras sus estudios, tanto de literatura como de Teología, fue ordenado como pastor anglicano en 2005, ejerciendo como capellán del Peterhouse de la universidad de Cambridge hasta 2007. Todo el año 2008 lo invirtió en una gira de conferencias, tanto en el Reino Unido como en Estados Unidos, dedicadas a su libro “El planeta Narnia”. Acudió invitado por universidades tan prestigiosas como la de Londres, Edimburgo, o Chicago.
Finalmente, entre los años 2009 y 2012 desarrolló su labor pastoral como capellán del St. Peter´s College de Oxford. Y es este año 2012 cuando pide el ingreso en la Iglesia católica, siendo recibido en la misma el 29 de septiembre, festividad de san Miguel Arcángel.
Y centrémonos en las motivaciones que indujeron a Michael Ward a adherirse a la Iglesia católica, y que él mismo ha señalado en más de una ocasión. Son siete razones, que vamos a ir desgranando. Sin dejar de señalar, como él mismo reconoce, que fue un proceso largo, por lo menos de veinte años de maduración. Veo el cambio no como un giro de espaldas a mi pasado anglicano, sino más bien como una continuación, una confirmación, incluso una terminación de todo lo mejor de aquella experiencia.
Y pasemos a exponer las siete razones. En primer lugar su preocupación acerca de la interpretación bíblica. Se dio cuenta que no bastaba con decir que las Escrituras son la autoridad final y citar un texto para probar un punto. Entendió que al acercarse a la Biblia uno debe hacerlo desde una tradición y autoridad interpretativas. Más aún, que la Sagrada Escritura y Sagrada Tradición son fuentes coordinadas de autoridad: no se puede tener una sin la otra, y sólo con ambas puede hallarse el punto exacto de ortodoxia.
La segunda motivación vino del campo de la ética sexual. Tuvo que escribir un ensayo sobre ese tema cuando realizaba sus estudios para ordenarse como pastor anglicano y, por primera vez en su vida leyó las encíclicas papales pertinentes (como la Humanae Vitae). Esto le obligó a sentarse, tomar notas y sobre todo reflexionar. Merece la pena leer sus palabras al respecto: “Comencé a ver que las actuales confusiones protestantes sobre la ética sexual se debían en gran parte a decisiones tomadas allá por la década de los años de 1930 sobre la cuestión aparentemente insignificante de la anticoncepción. Pero de aquel cambio supuestamente minúsculo en la doctrina, han surgido todos estos desarrollos, con una inevitabilidad inexorable. Todo de una pieza, sin partes inconexas. Nuestras controversias actuales sobre lo que constituye el matrimonio, por ejemplo, son parte del mismo terremoto moral que comenzó retumbando tan silenciosamente allá por los años 30, pero que ahora se mueve afectando a casi todos y a casi todo. Sin duda la ética sexual católica contiene muchas enseñanzas duras, pero es lógica, da luz y fuerzas, y también viene acompañada con la gracia de los sacramentos, que nos ayudan a vivir acordes con esas enseñanzas —especialmente el Sacramento de la Reconciliación, sin el cual estaríamos todos permanentemente a la deriva”.

La tercera razón: Pedro. Cuanto más miraba la enseñanza bíblica acerca de Pedro, tanto más me convencía de que había sido elegido por Cristo para una misión muy especial cuando le dio “las llaves” y dijo “sobre esta roca edificaré mi Iglesia”. Pero Cristo también dice: “he rogado por ti para que tu fe no desfallezca”. ¿Es probable que la oración de Cristo no fuese respondida? Escuchemos nuevamente a Michael Ward: “Si Cristo está con los apóstoles hasta el final de los tiempos (según indica san Mateo al final de su Evangelio), ¿no significa esto que la misión petrina continuaría indefinidamente, en los sucesores de Pedro, los obispos de Roma, como, de hecho, vemos que empieza a suceder incluso antes de la muerte del último apóstol (según carta de Clemente a Corinto)? Sin duda, muchos Papas han sido malvados y el Papado ha atravesado períodos tumultuosos, pero la tradición de fe cristiana y la moral todavía se han mantenido firmemente, incluso hasta la actualidad. Esto es seguramente lo que uno esperaría, si la misión fue debidamente constituida. El representante puede ser mejor o peor dependiendo de la persona en particular, pero la Institución nunca pierde su constitucionalidad o autoridad”.
Cuarta razón, la Virgen María. Empezó a ser consciente de que María era un verdadero punto ciego para su visión global de la realidad espiritual, y que su ignorancia sobre el papel de la Virgen en la historia de la salvación tenía un impacto seriamente perjudicial en su entendimiento cabal de Cristo. Fue sólo cuando, al escribir un libro sobre las herejías, se enfrentó con su hasta entonces visión nestoriana de María. Afirma: “Desde que soy católico, he encontrado que las devociones Marianas han arraigado en mí fuertemente, enriqueciendo mi vida espiritual. Ella es el arquetipo de discípulo, cuyo cuerpo Dios escogió para habitar, en el insondable misterio de la Encarnación. Y el lugar dado a María en el catolicismo ayuda a explicar también, al menos en parte, por qué los católicos no han perdido la cabeza en el tema de la ética sexual, a pesar del terremoto ético modernista. Con María se afirma la dignidad de la mujer y a todos nosotros, hombres y mujeres, Ella nos recuerda la importancia de la contemplación y receptividad, y la necesidad de repetir con María, “hágase en mí según tu palabra” —dejando que, como en Ella, esto se haga realidad”.
Quinta razón, esa dimensión corporal, orgánica, de la vida cristiana conduce naturalmente a la Eucaristía. “Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida” (Jn 6, 55). Dejemos nuevamente la palabra a Michael Ward: “Como empecé a asistir a los oficios litúrgicos católicos desde el año anterior al que fui recibido en la Iglesia, tuve dos o tres experiencias intensas de la santidad del Santísimo Sacramento, aunque no estaba aún, por supuesto, teniendo plena comunión. Pero sólo con estar en presencia del Señor tuve extraordinarias sensaciones. Tuve experiencias algo similares en mi trato con un sacerdote concreto, a través del cual sentía que estaba siendo conectado con los santos, los ángeles y la Iglesia entera invisible en una manera nueva y significativa”.
Sexta motivación, la Iglesia de Inglaterra y la Reforma inglesa. Nos dice: “Siempre supe, por supuesto, que el nacimiento de la Iglesia de Inglaterra fue profundamente desdichado. Las razones de Enrique VIII para romper con Roma no fueron de lo más honrado, por decirlo suavemente, y la nacionalización de la Iglesia de Inglaterra lanzó el Reino en un Erastianismo del que aún no estamos completamente recuperados. Comencé a ver los últimos quinientos años o así de la historia inglesa en gran parte escrita por los vencedores en esa “farsa trágica” (como llama Lewis la reforma), y que necesitaba volver a educarme a mí mismo y considerar cómo las cosas se veían desde el bando perdedor, ir abajo en el equivalente en Inglés de las catacumbas romanas y prestar atención a la historia de York. A este respecto, estaba grandemente ayudado por una antología de la literatura católica que dio ese patrimonio alternativo. He escrito una breve revisión de la antología aquí.
Inciso: El Erastianismo que cita Michael Ward es la doctrina predicada por el teólogo suizo Thomas Lieber —que firmaba con el nombre latino de Erasto— que defendía la superioridad del Estado sobre la Iglesia.
Por cierto, a este respecto creo que es maravilloso el que recientemente se hayan descubierto los huesos del católico rey Ricardo III. Eso me certifica que no necesito dejar de ser un patriota inglés para llegar a ser un católico. Por el contrario, ahora veo que Enrique VIII (hijo del hombre que derrotó a Richard III) hizo algo terrible a Inglaterra cuando rompió con Roma. La fe cristiana llegó a estas costas desde la Iglesia con sede en Roma, y se vio reforzada por la misión de san Agustín de Canterbury, bajo el papado de Gregorio Magno. Por eso me agradó mucho que cuando finalmente fui recibido en la Iglesia católica el día de san Miguel Arcángel, la ceremonia tuviese lugar en la iglesia de San Gregorio y San Agustín, aquí en Oxford. Me sentí como volver a casa”.
Finalmente, la séptima y última razón que le impulsó hacia la Iglesia católica fue la práctica de ir a la Misa diaria. Dice a este respecto: “Comencé a asistir a la santa Misa incluso antes de que fuera recibido en la Iglesia católica. Ha sido tremendamente útil para mi vida de oración. ¡Es tan difícil orar solo! O en todo caso lo es para mí. Pero si uno asigna cada día al menos media hora para estar realmente en una asamblea pública donde el propósito es orar, entonces uno puede conseguirlo fácilmente. Aunque, por supuesto, la Misa ya es oración en sí misma, no sólo un simple espacio de tiempo durante el cual se reza. Esta fue otra razón para cruzar el Tíber”.

Hasta aquí el proceso de conversión de Michael Ward. Ojalá que, como él, valoremos cada uno de estos tesoros que la Iglesia nos regaló desde nuestro bautismo.

¿Son importantes las redes sociales?

Por Miguel Ángel Toraño
Quiero comenzar este artículo con una tarjeta que encontramos durante unas navidades en una caja de bombones que ponía “Todo exceso daña”, firmada por Baltasar Gracián.
Creo que las redes sociales —y voy a hablar de las que conozco: Facebook, WhatsApp (wacha a partir de ahora)— frecuentemente han sustituido las redes humanas. Se han perdido las llamadas telefónicas, quedar para tomar un café/refresco, el cara a cara…
Nos hemos enganchado tanto, tanto, tanto que, si no tenemos más amigos que nuestros amigos, no paramos de agregar gente, aunque no conozcamos. Colgamos fotos a “tutiplén”. Voy a cambiar la foto de mi perfil todas las semanas. Debo cambiar mi estado porque si no no saben cómo me encuentro. Tenemos “tropecientos” grupos: el del fútbol de mi hijo, comunidad de vecinos, padres y hermanos, madres de la clase de mi hija, compañeros de trabajo más cercanos, todos los compañeros de trabajo, con los que viajo en autobús todos los días, excompañeros del cole, excompañeros de instituto, excompañeros de uni, excompañeros de la mili, grupo de oración, parroquia, amigos de la infancia, amigos actuales, vecinas que pueden cuidar de mis hijos, etcétera. Podeis incluir todos los vuestros. No veas como no contestes a un wacha que el que te lo ha mandado sabe perfectamente a qué hora lo has leído y en qué lugar. Ya empiezan las dudas: será que está de mal humor, se habrá enfadado conmigo por un wacha anterior, ¿por qué no contesta ya?, si no contesta en 12 minutos le mando otro, seguro que está contestando a los demás porque está en línea.
¿Os habéis fijado en alguna mesa de un restaurante que cada uno de la familia está mandando wachas y no hay casi comunicación? La comunicación en pareja se hace por móvil porque veo infinidad de parejas tanto en casa como en la calle que están wacheando cada uno con su móvil. ¿Se estarán diciendo lo que se quieren? ¿O comentando qué tal les ha ido el día? ¡Qué vergonzosos nos hemos vuelto!
Igual que antiguamente había enfados por quién debe tener el mando de la TV, quién baja la basura, a quién le toca bañar y dar de cenar a los niños, para qué sirve la tapa del wc, ahora es porque se aparque el móvil durante unos minutos. Si alguien necesita comunicar algo importante no lo hace por wacha, ni por Facebook, ni por SMS, llama por teléfono ¿verdad?
Que quede claro que no estoy en contra de las redes sociales, pero si es cierto que se ha perdido el trato personal. Todo en su justa medida. Controlamos a nuestros hijos el tiempo de ver TV o de estar en el ordenador, ¿tenemos control nosotros del tiempo que estamos pegados al móvil? ¿Qué ocurre cuando se nos estropea o pierde? Rápidamente tenemos la necesidad de comprar otro porque estamos “desconectados” del mundo.
Consejos: silencia el móvil durante las comidas familiares; cuando estés hablando con alguien es de mala educación estar con el móvil a la vez. Habla más con tu cónyuge y con tus hijos, haz alguna llamada telefónica de vez en cuando, juega con tus hijos, cuando salgas a la calle deja olvidado aposta el móvil en casa, no te lleves el teléfono a la playa o a la piscina.
Si te sientes reflejado en este artículo mándame un wacha.

Memoria

Por J. del Hoyo
La revista Estar se complace en publicar en este número Memoria, un breve documento —inédito aún— que el P. Tomás Morales escribió en noviembre de 1955 como informe para el obispo auxiliar de Madrid, D. José María García Lahiguera, según nos cuenta él mismo en su posterior escrito Génesis y desenvolvimiento: “Faltaban muy pocos días para la Inmaculada cuando fui a verle. Después de darle cuenta de todo y responder a las preguntas que me hacía para informarse bien, le sugerí la conveniencia de una aprobación por escrito de la Cruzada. Me contestó: ‘Mándeme usted en seguida una instancia dirigida al señor Patriarca, haciendo la solicitud, y con ella, un pequeño memorial en que se cuente cómo surgió y cómo viven los que actualmente en ella participan’”1. La causa de aquella visita era que a mediados de abril de aquel año 1955 los Cruzados de Santa María, aún sin ese nombre2, habían sido aprobados verbalmente por el patriarca de Madrid, D. Leopoldo Eijo y Garay; pero faltaba aún un reconocimiento por escrito. Para hacerlo, el obispo auxiliar requirió una memoria de cómo había surgido el movimiento y de cómo se había desarrollado hasta ese momento.
Se trata de una Memoria trascendental en la Historia de los Cruzados de Santa María, ya que es el primer informe que el fundador hace de su obra, sin estar aún aprobada por la Iglesia, así como una primera reflexión por escrito de la misma, en la que se destaca no cómo les gustaría vivir a unos cuantos laicos, sino cómo vivían ya desde hacía varios años. En ella pueden verse algunos puntos todavía en gestación, y algunas ideas de lo que había de ser el laicado maduro aún en germen; como, por ejemplo, la opinión de uno de aquellos primeros trabajadores que deseaba consagrarse como cruzado, que se ofrece “para que su hermano sea sacerdote, mientras que él será sólo medio sacerdote”. Y no era sólo una forma de hablar. Debemos pensar que faltaban aún siete años para el comienzo del Concilio Vaticano II y diez para su finalización; así, la idea de un laicado con una misión propia en la Iglesia y no como una ayuda —o unos brazos largos— de la jerarquía debía ir madurando poco a poco.
El propio P. Morales consideró esta Memoria un hito capital en la historia del surgimiento de la institución. Por ello, cuando treinta años más tarde, en 1985, la Sagrada Congregación para los Religiosos e Institutos Seculares le pida una historia de la institución con vistas a su aprobación como instituto secular, enviará un informe de seis folios, donde toda la primera parte la constituye esta memoria sin apenas variaciones3.
El documento, cuya redacción parece haberse hecho de un solo tirón, quizás con algunas notas previas a la vista, pero sin correcciones ni añadidos (algo que a quienes estamos acostumbrados a redactar con ordenador nos resulta ya muy difícil), supone un gran orden mental; se percibe en él gran entusiasmo por la obra que está presentando, no exento de cierta dosis de espontaneidad y de toque autobiográfico.
Se compone de dos folios y medio a máquina, a un espacio, con márgenes muy pequeños. Como era habitual entonces, hizo original y dos copias, con aquellas hojas de papel de calco, fotocopia rudimentaria y casera de la época.
El documento viene firmado en una de las fiestas de la Virgen, como era habitual en él, la de la Presentación de la Virgen en el templo.
Hemos respetado las grafías, los signos de puntuación y los subrayados del original. Todas las notas explicativas son nuestras.
MEMORIA
En diciembre de 19464 empecé a dar tandas de Ejercicios Espirituales internos a empleados de oficinas de Madrid, comprendidos entre los dieciséis y treinta años. Al salir de los Ejercicios se dedicaban a la conquista del ambiente de sus centros de trabajo y a la recluta de compañeros para las siguientes tandas. Como la labor iniciada en los Ejercicios, pedía continuidad, a petición de los mismos exejercitantes, empezaron a darse mensualmente días de retiro en una casa de Ejercicios, comenzando la víspera a las nueve de la noche5, para acabar al día siguiente a la misma hora.
En los Ejercicios y en los días de Retiro, —verdadero día mensual de Ejercicios— les hablaba de la necesidad de entregarse totalmente al Evangelio, para poder ganar para Cristo y la Virgen a toda la juventud trabajadora que les rodea en oficinas y centros de trabajo. Al hacerlo, interiormente pensaba que esa entrega sólo llegaría hasta el matrimonio. Pero un día, en los primeros meses de 19496, pude comprobar que la semilla fructificaba al ciento por uno.
Hablando conmigo uno de ellos, me dice: “Padre, la Obra que llevamos entre manos me parece tan grande, y las cosas de este mundo me parece que valen tan poco, que yo me consagraría a esto para siempre. Como sabe, tengo familia, pero estaría dispuesto a dejarla, renunciando también a la ilusión de constituir un nuevo hogar, pues comprendo que todo esto es preciso para conquistar las almas de los compañeros”. Me sorprendió, pues no había pensado jamás en la posibilidad de esto. Le dije: “Piénsalo bien, no tomes decisión por el momento y cuando pase algún tiempo, me vuelves a hablar”. Al decírselo, pensaba que sería ilusión de un momento, que no se volvería a acordar. Pasaron ocho meses más, y otro día, hablando de su oración y de la manera de hacer el examen de conciencia, me dice: “Sigo firme en mi deseo de lo que le dije hace tiempo. Cada vez lo veo más claro y estoy dispuesto a ello”. Quince días después, sin haber hablado precisamente entre sí, otro me expresaba también su deseo en idéntico sentido.
Entonces, eran los últimos meses de 1949, empecé a pensar por primera vez, si el Espíritu Santo estaría inspirando estas entregas totales a la perfección evangélica sin salir del mundo, para la conquista de la clase trabajadora, actuando en sus centros de trabajo, o en las obras que la Iglesia pudiera organizar para atraer a esa masa en las que necesitase estos elementos selectos.
A partir de aquel momento se van sucediendo los llamamientos, dibujándose cada vez más clara la tendencia a un estado de perfección en el mundo, sin abandonar los centros de trabajo, conviviendo en contacto continuo con sus compañeros. En 1950, durante la Semana Santa, en una tanda de ocho días completos de Ejercicios, uno de ellos, Jesús Palero, siente el llamamiento y hace entrega de todo. Dos meses después renunciaba a la vida de familia y empezó a vivir en la Residencia Covadonga, inaugurada por entonces. En el mes de julio hace la ofrenda de su vida, pidiendo al Señor una enfermedad dolorosa y la muerte, por la juventud trabajadora de Madrid y de España. Un mes después caía enfermo de meningitis tuberculosa y el 29 de septiembre de ese Año Santo, entregaba su vida al Señor.
En 1951 hacía el servicio militar en una ciudad fronteriza un empleado de veintidós7 años. Como jugaba muy bien al fútbol, el equipo regional le ficha, ofreciéndole 80.000 pesetas de entrada y 2.000 cada mes. Escribe a Madrid a uno de sus compañeros: “Me han ofrecido esto. Pero como veo que el Señor me llama a consagrarme a Él y a la salvación de los jóvenes trabajadores, no lo he aceptado y seguiré en la oficina donde estoy trabajando”.
Más adelante, otro me decía: “Quiero llenarme de amor, consagrarme totalmente a la Virgen, por la salvación de las almas”. Creyendo yo que se trataría de una vocación sacerdotal, le sugerí la idea de entrar en un Seminario u Orden Religiosa. Lo pensó bastante tiempo. Un día me dice: “No; no es ese mi camino; creo que Dios me llama a vivir entre mis compañeros de trabajo, siendo testigo viviente de lo Eterno”. Aludía a las palabras de Pío XII: “La finalidad del Cristianismo, no es crear instituciones ni formar jefes, por muy interesante y necesario que sea el tenerlos. La finalidad es forjar santos, es decir, testigos vivientes de lo Eterno”.
En 1952, otro me decía: “Con gusto me haría sacerdote, pero comprendo que no tengo condiciones intelectuales; me quedaré sosteniendo a mi madre, puesto que necesita de mí, y así mi hermano podrá ser sacerdote. Pero yo le he dicho: tú te vas a hacerte sacerdote, pero yo seré medio sacerdote al consagrarme a la salvación de las almas de mis hermanos de trabajo”.
Al principio me resistí a dar ningún paso definitivo, interpretando todo como entusiasmo pasajero de juventud. Pero al ir pasando los años, y constatar la persistencia de las entregas, y que nuevos llamamientos se suscitaban, empecé seriamente a pensar si Dios podría querer abrir un cauce estable y permanente a esta corriente de generosidad y entrega para la conquista de las almas, cuya fuerza se comprobaba por el arrastre creciente de compañeros alejados desde la niñez de los sacramentos —y algunos sin haberlos recibido todavía—, particularmente a las fiestas de la Virgen, en especial a la Vigilia de la Inmaculada, a la misa que se celebra cada sábado en la parroquia de San José y a los actos del mes de mayo. Esta fuerza de conquista, pensé, podría ponerse al servicio de toda clase de Obras de la Iglesia, con objeto de que los sacerdotes que trabajan en estas actividades, dispusieran de fermentos establemente consagrados a Dios, que actuasen sobre la masa en el seno de sus Empresas, familias, y Obras de asistencia y capacitación socia.
Algunos de ellos, concibieron la idea de pedir la excedencia en las oficinas en que trabajaban para poder consagrarse más de lleno a la conquista de sus compañeros en Residencias, Sanatorios, Cooperativas, Escuelas de Capacitación Profesional, Deportes… Para ello, varios han abandonado sus familias y sin recibir remuneración, trabajan desinteresadamente en pro de sus compañeros.
Así en el Sanatorio Guadalupe de Guadarrama (antiguo Hispano Americano), cuatro de ellos están dedicados al cuidado de unos setenta enfermos trabajadores tuberculosos. Diariamente hacen media hora de oración en común antes de la Santa Misa, y el examen de conciencia nocturno durante un cuarto de hora. Llevando así una vida de comunidad adaptada a las exigencias del bien corporal y espiritual de los enfermos.
En la Residencia Covadonga de Madrid, unos seis o siete8 de ellos, conviven con ciento veinte empleados jóvenes de toda España que carecen de familia en Madrid. También llevan su vida de comunidad, aunque mucho más flexible que en el Sanatorio, pues las exigencias especiales de una obra de este tipo son distintas de aquél.
Además de estos, unos nueve más, viven con sus familias y permanecen en sus oficinas y centros de trabajo, por estimarse que ahí pueden dar más gloria a Dios para la conquista del ambiente. Aún estos tienen algo de vida en común, pues diariamente se reúnen a las siete y media de la mañana para hacer media hora de oración mental, todos juntos, antes de la santa Misa que todos oyen a continuación; mensualmente hacen el día de Ejercicios, o de Retiro, comenzando la víspera; y anualmente ochos días completos de Ejercicios. Todo esto desde hace siete años.
Entre ellos ha surgido la idea de consagrarse establemente a Dios con votos. Algunos los han hecho privados y temporales9, coincidiendo con las fiestas de la Virgen. Antes de hacerlos, se ejercitan en vivir con regularidad y constancia las virtudes propias de los votos. Desde hace unos meses tienen uno que hace de Superior, asesorado de dos consejeros10.
Actualmente son unos diecinueve los que viven en estas condiciones, aunque algunos todavía no han emitido ningún voto, no lo harán hasta que se les juzgue preparados y hayan adquirido madurez de edad y de carácter. De los que empezaron hace siete años, solamente han fallado uno o dos. Esto sin que en realidad se pueda decir haya trascendido, dado el secreto con que procura llevarse todo ello.
Todo este movimiento ha surgido de una vida espiritualmente intensa, bajo la mirada de la Virgen. La casi totalidad ha hecho ya ocho días completos de Ejercicios (diez contando la entrada y la salida), unas cinco veces; han asistido a unos ochenta días mensuales de Ejercicios o Retiros; y con regularidad y constancia acuden a la meditación y misa diaria, desde febrero de 1948.
Así se explican también las cincuenta y dos vocaciones sacerdotales y religiosas11 que han surgido y que se distribuyen así: Seminario Madrid, seis; Seminario Segovia, uno; Seminario Ávila, uno; Jerónimos, seis; Jesuitas, seis, Salesianos, cinco; Corazón de María, cuatro; Dominicos, tres; y en otras órdenes once.
Madrid, en la fiesta
de la Presentación de Santa María
21 de noviembre de 1955
 
(Notas del documento)
1 Escrito en 1962, Génesis y desenvolvimiento fue publicado en la revista Estar, con algunas adaptaciones del texto al gran público, entre junio de 1974 y abril de 1977. Damos aquí la referencia al texto original (folio 15).
2 El nombre de la institución se acordó cuatro meses después en una asamblea en Gredos (24 agosto 1955).
3 Firmado el 25 de marzo de 1985, fiesta de la Encarnación del Verbo.
4 En Génesis y desenvolvimiento (f. 1), redactado en 1962, dirá que fue en octubre de 1946, en el puente de Todos los Santos cuando dirigió la primera tanda de Ejercicios a dieciocho universitarios y doce empleados de oficinas, y que los empleados se lanzaron a reclutar a nuevos ejercitantes. Es correcto, por lo tanto, que en diciembre dio la primera tanda sólo para empleados.
5 La costumbre de los días de retiro en los distintos movimientos de la Iglesia era en esos momentos que se iniciaran el domingo por la mañana. Él fomentó y recalcó la idea de los retiros comenzados la víspera, siguiendo la tradición ignaciana, para introducir las correspondientes adiciones por la noche y al levantarse. En El Hogar del Empleado (Madrid 1958), J. A. Cajigal subraya ya este matiz (“cada mes del año tiene lugar un día de Retiro Espiritual, que comienza la víspera”, p. 216). En todos sus primeros escritos insistirá él en la importancia de los retiros de 24 horas (Forja de hombres, Madrid 41987, p. 37).
6 El propio P. Morales da una fecha muy anterior en obras posteriores como Forja de Hombres [redactado en 1962] (“Al atardecer de uno de esos días [noviembre 1947], tengo delante de mi mesa a un militante de veinticuatro años”, 1987: 31); o Génesis y desenvolvimiento [1962] (“Al atardecer de un día de noviembre de 1947 un militante de veinticuatro años”, f. 4). Dada la antigüedad de Memoria, es posible que sea ésta la fecha auténtica, sin que podamos asegurarlo, ya que Memoria está escrito con la premura de una entrega inmediata.
7 Se trata de Abelardo de Armas, cofundador de los Cruzados de Santa María y director de los mismos desde 1960 hasta 1997. Cuando le proponen el contrato, a los veintidós años, es ya en 1952.
8 “Seis o siete”. Estas vacilaciones e imprecisiones numéricas son propias del estilo tanto oral como redaccional del P. Morales. Sin base real, no obedecen a una frágil memoria, sino que tienen tan sólo un valor estilístico. Véase que a continuación habla de 120 empleados. Da la impresión de que se trata de un recurso estratégico para que el auditorio, o el lector en su caso, se fije en lo esencial (contenido) y no dé importancia a lo que él considera anecdótico, el número, cuya exactitud es irrelevante frente a la entrega de su vida. Así en homilías: “hace veinte o veinticinco años estaba yo en Bolonia, no recuerdo bien…”.
9 Hasta el 13 de mayo de 1967, día en que se celebraba en la Iglesia el quincuagésimo aniversario de las apariciones de la Virgen en Fátima, y en la institución el vigesimoquinto de la ordenación sacerdotal del P. Morales y tuvieron lugar las ordenaciones de los dos primeros sacerdotes cruzados, ningún cruzado formuló los votos perpetuos.
10 Fueron elegidos en la asamblea de Gredos (24-VIII-1955). “Allí se eligieron entre todos los asistentes, por primera vez, un Jefe y dos consejeros que gobernasen la Cruzada que nacía” (Génesis y desenv. f. 15).

11 En realidad, si los sumamos bien, veremos que son cuarenta y tres. Fruto del entusiasmo, y quizás de las prisas por acabar el informe, le salió la cuenta abultada por no haber alineado verticalmente bien una unidad y haberla colocado en las decenas. Pero, aun así, pensemos bien lo que son cuarenta y tres vocaciones adultas en sólo siete años de movimiento, procedentes de un mundo laboral que, al abandonarlo para abrazar la vocación religiosa o sacerdotal, dejaban de ingresar en casa un sueldo, tan importante como era en aquella España de postguerra, y “salidos de mochachos” como los quería san Ignacio para la Compañía. Los números hablan por sí solos. En estos primeros años, sin la existencia de los Institutos Seculares (aprobados el 2 de febrero de 1947 por Pío XII, aún no tenían tradición y su idiosincrasia era muy desconocida), esta era la vocación que parecía más idónea para quienes deseaban consagrarse a Dios. Por otra parte, el abanico de seminarios y órdenes religiosas en que ingresaron, que intencionadamente hace ver el P. Morales al obispo, demuestra la visión amplia y universal que le daba a su obra, sin una orientación dirigida hacia la Compañía ni hacia ninguna otra institución concreta (entre esos once de “otras órdenes” hay franciscanos, escolapios, redentoristas y misioneros del Corazón de María). El respeto absoluto hacia cada persona y una dirección espiritual sincera, abierta a lo que Dios quisiera de cada uno, siguieron orientando hacia estas instituciones a muchos empleados, aun después de la aprobación de los Cruzados de Santa María el 8 de diciembre de 1955. Y con perspectiva histórica podemos decir ahora que perseveraron prácticamente todas estas vocaciones, llegando algunos a cargos de gobierno y responsabilidad importante dentro de sus órdenes, como el general de los jerónimos, o distintos provinciales de la Compañía.

Hoy son otros tiempos

Por Abilio de Gregorio
Hoy son otros tiempos, podría ser uno de esos “tantos tontos tópicos” que el profesor Aurelio Arteta denuncia y glosa con perspicacia de filósofo en sus artículos periodísticos.
Ilustración de José Miguel de la Peña
Se emplea el mantra para frenar en seco cualquier juicio ético crítico sobre comportamientos actuales; se blande amenazante ante generaciones anteriores para marcar territorio; se usa sentenciosamente para mostrar comprensión y tolerancia con las generaciones emergentes. Hoy son otros tiempos... Con una proposición tan simplista nos ahorramos todo esfuerzo intelectual de análisis y, sobre todo, evitamos las brazadas contra-corriente: estamos con la tribu. Son muchos los que no se atreven a manifestar lo que sienten ante múltiples manifestaciones de nuestra sociedad por el temor a no ser modernos. Piénsese, por ejemplo, en el arte llamado contemporáneo, en la música que más suena, en ciertas indumentarias juveniles, etc.
En el fondo, el burladero retórico de que hoy son otros tiempos, esconde frecuentemente un impulso a liberarse de la autoridad de los antiguos, fascinados por el movimiento. O, si se quiere, se pretende destituir el ser para tomar partido por el devenir, por el transitivo permanente, por el presentismo sin raíces, por un mundo que, lejos de fundarse en el orden de los fines dados, se ensimisma en el orden de las causas y de los mecanismos funcionales que se da a sí mismo. El mundo del pensamiento del siglo XXI se nos presenta instalado en la renuncia a la pretensión propia de toda la tradición filosófica de desvelar el ser verdadero de lo dado y en la afirmación posmoderna de la plasticidad sin límites del hombre, de la sociedad, de las cosas.
Pero todo esto tiene sus consecuencias. La principal es que, instalados en esta perspectiva, la verdad se considera hija del tiempo y no hija de la autoridad de la razón. Buscar la verdad ya no supondrá convocar a la realidad ante la razón para comprenderla, sino dejar pasar el tiempo, porque para el moderno, toda verdad y todo valor tienen fecha de caducidad. Es material fungible. Esta actitud se convierte en origen de relativismo y de nihilismo.
Ilustración de José Miguel de la Peña
Se diría que, para el ultramoderno, es menester percibirse permanentemente de su tiempo para sentirse vivo. Tan bochornoso puede ser para él vestir con modelos pasados de moda, usar artilugios electrónicos de antepenúltima generación, como practicar las costumbres y normas de educación y de ética aprendidas de sus mayores. ¿No resulta ridículo el empeño, tan recurrente, de la persona mayor, quizás ya de “tercera edad”, por ganarse la calificación de joven? “En espíritu soy un muchacho” me suele decir algún abuelete exhibiendo su flamante chándal. Y, para mí, pienso que, el recurso a los “espíritus”, es un aviso de desahucio. Por ese camino se idolatra lo nuevo, lo joven, lo actual, lo vital en detrimento de todo aquello que el tiempo ha hecho tomar poso y peso.
Este año se lleva mucho; es muy moderno, me suelen argumentar enfáticamente en el comercio al ofrecerme los correspondientes productos casi siempre que necesito comprar indumentaria.
No lo dudo —suelo contestar—, pero yo no soy moderno, como usted puede ver. Yo soy mayor y mi trabajo me ha costado...
Este clima, a menudo alentado por educadores más preocupados de hacer “fans” de sus alumnos por vía de contemporización, que de despertar en ellos el “coraje de la verdad”, ha impactado en la misma línea de flotación de la educación. Con este lastre, la escuela ha olvidado que, como decía L. Giussani, “para educar es necesario proponer adecuadamente el pasado”. La crisis de la autoridad de la que se quejan amargamente los educadores ¿no estará enraizada en ese “adanismo” de tantos jóvenes y adultos que pretenden inaugurar cada día la historia con un desprecio prepotente al pasado? Se diría que, para ellos, el progreso nace del choque de los contrarios. Lo nuevo no sucede a lo antiguo. Le hace frente. Cosas de la dialéctica histórica... El maestro habría de tener la suficiente grandeza de espíritu como para transmitir a su discípulo la sentencia del escritor francés A. Finkielkraut:”Yo pienso porque había alguien antes que yo. Toda primera vez tiene un pasado”.

Si la libertad se reduce a la ausencia de vínculos, la ruptura y el olvido de los tiempos anteriores serán percibidos como una liberación y un ideal educativo susceptible de cultivo en las aulas. Por eso la escuela suele ser el paraíso de los ideólogos. Ellos no se preguntan qué es y cómo es la naturaleza perenne, el ser, de la realidad, sino cómo queremos nosotros los ideólogos que sea. Y, entonces, la fuerzan y la violentan para acomodarla a sus ensoñaciones redentoras. Por eso la educación vive en estado de equilibrio indiferente y, cada amanecer, son otros tiempos.