sábado, 2 de julio de 2011

El gran encuentro de los jóvenes con Cristo

Portada Estar nº 259
La JMJ es un desafío de la Iglesia, una provocación en toda regla. Busca despertar conciencias dormidas, vencer el miedo en los corazones acobardados, trasladar confianza y entusiasmo, empezando por los jóvenes, a todos los católicos de España y de todo el mundo. Benedicto XVI viene a comunicar la certeza que es Cristo.

El Papa realizará dos gestos de un significado pedagógico extraordinario: El sábado 20, en el parque del Retiro, dedicará casi una hora a escuchar confesiones de jóvenes. Y el rostro de Cristo se nos mostrará misericordioso a través de algo tan concreto, tan real. Una cosa nos quiere decir: “Tenemos un tesoro de misericordia en el sacramento de la reconciliación. Venid, venid todos”. Y otro gesto grandioso: en la vigilia del sábado 20 en Cuatro Vientos, el Papa consagrará a todos los jóvenes al Sagrado Corazón de Jesús. De nuevo la Misericordia. A algunos les parecerá algo superfluo. Pero no. Es la pedagogía del Amor: se trata de que los jóvenes se acerquen a Cristo, de propiciar un encuentro “de corazón con Corazón”.

Y es que el protagonista de las JMJ no es el Vicario de Cristo, sino el propio Cristo; el Papa no es la estrella en torno a la cual gira todo. Es quien convoca a los jóvenes, sí, pero sólo para que se acerquen con confianza a Cristo.

A algunos les parecerá que los problemas que conmueven al mundo y que deben suscitar la atención de todos son otros más prácticos y urgentes. La lista sería muy larga y sangrante. Pero mirar a Cristo no distrae de la dedicación a los sufrimientos de las personas y de la deshumanización del mundo. Todo lo contrario.

En la impresionante tarde pasada con el Papa Juan Pablo II en el Bernabéu en 1982, él tenía algo que decir a los jóvenes, lo mismo que hoy Benedicto XVI. El Papa entusiasmó a todos y él, que los amaba y no les tenía miedo, les señaló los grandes retos frente al problema del mal en el mundo, los ‘cuandos’ que transformarán el mundo:

«Cuando sabéis ser dignamente sencillos en un mundo que paga cualquier precio al poder; cuando sois limpios de corazón entre quien juzga sólo en términos de sexo, de apariencia o hipocresía; cuando construís la paz, en un mundo de violencia y de guerra; cuando lucháis por la justicia ante la explotación del hombre por el hombre o de una nación por la otra; cuando con la misericordia generosa no buscáis la venganza, sino que llegáis a amar al enemigo; cuando, en medio del dolor y la dificultades, no perdéis la esperanza y la constancia en el bien, apoyados en el consuelo y ejemplo de Cristo y en el amor al hombre hermano. Entonces os convertís en transformadores eficaces y radicales del mundo y en constructores de la nueva civilización del amor, de la verdad, de la justicia, que Cristo trae como mensaje».

“Mis queridos jóvenes: la lucha contra el mal se plantea en el propio corazón y en la vida social. Cristo, Jesús de Nazaret, nos enseña como superarlo con el bien, y nos invita a hacerlo con acento de amigo, de amigo que no defrauda. Haced la experiencia de esta amistad con Jesús…”

“Jóvenes españoles: el mal es una realidad. Superarlo con el bien es una gran empresa… Brotará de nuevo con la debilidad del hombre, pedro no hay que asustarse. La gracia de Cristo y sus sacramentos están a nuestra disposición. Mientras marchemos por el sendero transformador de las bienaventuranzas, estamos venciendo el mal, estamos convirtiendo las tinieblas en luz.”

Desde Colonia, Benedicto XVI conquistó a los jóvenes con su sonrisa y con su afecto, con palabras claras que penetraron también en el corazón.

Hoy vuelve a invitarnos a que miremos al Corazón de Cristo. Pidamos por los frutos de este acontecimiento de gracia, y preparémonos para vivirlo con intensidad.

Editorial revista Hágase Estar 259, julio agosto 2011

viernes, 1 de julio de 2011

Jóvenes todos ¡venid!

Abelardo de Armas

¡Qué bella es la montaña si se saben cantar canciones de esperanza en tan grandiosa soledad!"

Primera marcha en los dos primeros días del mes consagrado al Corazón de Jesús. Inmediato comienzo de la campaña de la Visitación en acampada en el Alto de los Leones. Festividad del Corpus. Todo a los treinta años exactos de la primera marcha tras la salida del Hogar.

Y en esta grandiosa soledad, cara a un Madrid que se oculta en la bruma de un día gris, pero que mis ojos adivinan desde estas alturas, resonando en mis oídos el "hilo musical" de pájaros de todas las especies, cuyos cantos dispares no quiebran la armonía de una sinfonía maravillosa, mi alma encuentra canciones de esperanza.

Aquí en esta aula magna de la montaña está la olimpiada de las olimpiadas. El estadio olímpico que contiene a todos los estadios del mundo. La Súper Expo.

El más grandioso de los anfiteatros desde el cual se contemplan en la noche y se adivinan todas las galaxias y confines del Universo, y en el día lo que contemplas te enciende en deseos de poseer no las cosas, sino al Autor de todas las cosas. Y clamas: ¡Dios, Dios, Dios!, ¡Tú eres todo!, ¡Tú solo eres el que ES: Dios mío y Padre mío! Mi alma tiene sed de Ti. Perezca todo lo que no eres Tú, porque Tú eres Dios y basta.

Sí, ya entiendo por qué has querido que un puñadito de hombres viniera aquí en este día del Corpus para hacerte presente en la Eucaristía. Porque teníamos que celebrar en este Santuario de la Montaña que te hiciste hombre y acampaste entre nosotros. Y te he visto poner tu tienda en cada uno de estos jóvenes que se ha acercado a ti y comulgar abriendo a tope sus corazones puros.

Siento ahora unas ansias inmensas, que no son mías, sino tuyas, por traer aquí a multitud de esos jóvenes. Has puesto en nuestras manos el Pan que da la vida eterna. El agua que sacia toda sed. Tú eres lo que buscan. Tienen hambre y sed de Ti, Señor Jesús. Haz que sepamos darte a ellos. Concédenos saber atraerlos ¡Que vengan! ¡Que vengan aquí y te encontrarán! Que participen de esta experiencia de la montaña y encontrándote a Ti, se encontrarán también a sí mismos. Será una experiencia de la que ya no podrán prescindir jamás.

El que tenga necesidad de un amigo, que venga aquí. El que esté triste o desalentado, que venga aquí. Quien esté falto de algo, que venga aquí. Y el que no tenga necesidad de nada, que venga y encontrará lo más importante que le falta y creía no le era necesario: encontrará tu humildad, tu sencillez, tu pobreza.

Encontrar a Jesús es encontrar TODO. Y lo, encontrará en un campamento y unos acampados que son de Santa María.

La Virgen que engendró a Cristo en sus entrañas. Le dará a luz en el corazón de todo el que venga a Ella.

Jóvenes todos ¡venid! Y los que ya venís ¡traed, otros!

Alto de los Leones, 1-2 junio 1991

¿Son igual de respetables todas las opiniones?

Abilio de Gregorio

Tengo la impresión de que el denominado respeto debido a la opinión ajena le ha concedido a la opinión un intocable derecho a circular con el máximo descaro e incluso a convertirse en fundamento de derecho con la sola condición de que sea opinión de los más. “Es mi opinión”, afirma el solemne tertuliano para blindar la última proposición de cualquier contraafirmación. “Aquí se respetan por igual todas las opiniones”, asegura el conductor del guirigay-debate del medio de comunicación que teme ser descalificado como autoritario si osa ordenar el calibre de las opiniones concurrentes. Pero, de verdad, ¿son igual de respetables todas las opiniones?

En primer lugar, una opinión no es una simple ocurrencia espontánea al hilo de un tema o de un hecho. Tampoco es una emoción o una volición-respuesta ante los estímulos factuales o ideológicos. La opinión es, ante todo un producto cognitivo elaborado, un juicio. Y un juicio surge de la relación, según un orden coherente y lógico, de conceptos; y los conceptos, a su vez, son producto de una elaboración abstractiva. Si la opinión, pues, no llega a la categoría de juicio, es un ante-juicio o prejuicio. Y el prejuicio tiene un componente de grosería y tosquedad nada respetables… Hay “opiniones” emitidas en el transcurso de una conversación que suenan como un regüeldo en medio de un ágape.

Las opiniones, para ser tales, deben estar fundadas en la razón. Y, habría que afirmar que, la primera condición para que sean respetables y dignas de ser escuchadas es que quien las emite tenga razones para justificarlas. Razones, no simplemente motivos. El Artículo 19 de la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", dice que "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión…”. Sin embargo tal derecho presupone el uso previo de la facultad de construir razonablemente la opinión, es decir de pensar lógicamente.

Lo decía Kierkgaard: “los hombres son absurdos; jamás emplean la libertades que tienen, sino que exigen las que no tienen”. Reclamamos con frecuencia la libertad de opinión cuando no la tenemos y no hacemos uso de la libertad de pensamiento porque no queremos pensar disciplinadamente...

A muchos maestros empeñados en fomentar en sus educandos la libertad de expresión y el respeto a las opiniones ajenas habría que decirles que la primera labor es enseñar a sus alumnos a tener opiniones respetables por la calidad de su razonabilidad.

Por otra parte, parece de sentido común aceptar que no todas las opiniones se fundamentan en el mismo background informativo. No puede ser igual de respetable la opinión ocurrente del necio (ne scire) que la del erudito. ¿Por qué ha de ser más respetable la proposición de un periodista sobre cuestiones de religión, de ética, de ciencia, de economía cuando no dispone de más formación sobre esos temas que la que puede tener el graduado de enseñanza general básica? ¿Acaso la concesión de un premio internacional de la paz, de literatura, de economía, etc., transforma el saber del premiado en saber universal o, más bien, si era un necio en determinadas materias antes del galardón, después ha pasado a ser necio con premio? Su opinión en los asuntos que desconoce no ha ganado un ápice en respetabilidad.

Por último, sabemos que hay opiniones sociopatógenas en tanto en cuanto suponen la promoción de actitudes degradantes lesivas para la condición humana, para los derechos de los demás y para la convivencia colectiva. Son ideas-fuerza cargadas de un tal potencial de subversión moral, que no pueden ser respetables ni respetadas aceptando la dialéctica de contraste con otras ideas-fuerza. Simplemente se desprecian y, si es preciso, se rechazan con la fuerza a secas.

Todas las personas son respetables, sean cuales sean sus opiniones, por el hecho de ser personas, pero no son respetables todas sus opiniones.

Al enfatizar tanto en el posesivo “mi” de la expresión “es mi opinión personal”, parecería que queremos mostrar la opinión como parte sustancial de nuestro ser persona e identificar la opinión con el yo. Con ello parecería que pretendemos colocar el burladero del respeto personal detrás del cual esconder la inanidad de nuestras opiniones y defenderlas de toda crítica y descalificación.

Es muy propio de la práctica educativa quedarse en la cáscara de las cuestiones nucleares. Se anima a los educandos a exponer sus opiniones desinhibidamente, pero con frecuencia se olvida enseñarles a construir una opinión fundada en razón y en conocimientos. Se cultiva el desparpajo para comunicar sus ocurrencias, pero no se les enseña a escuchar para ponderar las razones. Se les dice que todas las opiniones son igual de respetables, pero no se les enseña a cribar (criticar) o discernir el grado de respetabilidad de las múltiples aseveraciones que diariamente reciben. Es cierto que nuestra democracia ha logrado que valga igual el voto de un insigne ilustrado que el de un analfabeto; pero sería mucho más democrático que no hubiera analfabetos.

Nacidos para amar

Nuestra vocación es el amor.
Si no aprendemos a amar, nuestra vida carece de sentido

Santiago Arellano Hernández


Nada más luminoso que las palabras del beato Juan Pablo II en su primera encíclica “Redentor Hominis”, allá por el año 1979. “El hombre no puede vivir sin amor. Él permanece para sí mismo un ser incomprensible, su vida está privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en él vivamente.” Clave antropológica para entender los gozos y las miserias humanas. Y desde luego a Cristo, plasmación visible del más perfecto de los amores. En su muerte y en su resurrección se nos ha revelado el Amor de Dios en la historia amorosa más sublime que jamás podía sospechar nuestra condición. San Juan de la Cruz nos la contó en su delicioso poema el “Pastorcico”. Fragmento:


Y dice el pastorcico: "¡Ay desdichado
De aquel que de mi amor ha hecho ausencia
Y no quiere gozar la mi presencia
Y el pecho por su amor muy lastimado!"

Y al cabo de un gran rato se ha encumbrado
Sobre un árbol do abrió sus brazos bellos
Y muerto se ha quedado asido de ellos
El pecho del amor muy lastimado.
Más universal y profundo, el poema “Ajeno” de Claudio Rodríguez. Las experiencias extraídas de la vida ordinaria le sirven de punto de partida. Hay entrar y salir de casa, hay abrir y cerrar de puertas, hay día y noche, luz del alba y calle, paseos, pies oscuros y cojeras. Todo ello para expresar el vacío y soledad de quien no ama. Más aún, a quien no ama no se le puede ni conocer y aunque tenga una vivienda “nunca habitará su casa”. Rotundo.


“Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y duro del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.”
Mujer Pensativa (Montserrat Gudiol)
Buscad la obra de Monserrat Gudiol, pintora catalana, nacida en Barcelona en 1933. La estilización de los rostros o de las manos y pies me recuerda la peculiar concepción de la belleza de Amedeo Modigliani o la pintura medieval tan vigorosa en Cataluña; en el conjunto, destaca la influencia de Picasso, en sus etapas rosa o azul. Os la menciono por su concordancia con nuestro tema. En sus rostros se percibe una melancolía profunda que contrasta con la refinada y exquisita elegancia de sus composiciones. Un mundo tan distinguido como insuficiente. Ante sus personajes me parece escuchar: Si no tengo amor, no me sirve de nada.

¿Cómo vamos a recibir a Benedicto XVI?

Fernando Martín Herráez

Hasta agosto hay muchas cosas que hacer. Vamos a recibir a Benedicto XVI como se merece”.

Esta frase podría ser de cualquiera de los organizadores de la Jornada Mundial de la Juventud. E imagino que muchos de nosotros la haríamos nuestra. Desgraciadamente los medios de comunicación de masas la pusieron en boca de los organizadores de la tristemente famosa “procesión atea” y efectivamente hacía referencia a la próxima visita del Papa a Madrid con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud.

Pues sí, vamos a recibir al Papa, al Vicario de Cristo, como se merece, y va a ser con los brazos y el corazón abiertos de par en par, con toda la ilusión que la juventud es capaz de poner en actos como estos, y con la preparación de meses de trabajo para tener todo a punto.

El Cardenal Stanislaw Rylko, Presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, y responsable último de las Jornadas Mundiales de la Juventud, ha respondido de manera muy directa y clara a la pregunta sobre cómo prepararnos para la próxima Jornada.

En primer lugar ha dicho que "las jornadas mundiales de la juventud son jornadas de esperanza, de esperanza para el mundo, para el mundo entero". El beneficio que estas jornadas reportan a los jóvenes es un bien para la transformación del mundo. Lo importante no es sólo la Jornada sino el fruto que queda en los corazones, que puede ser, si se cuida y se trabaja, un fermento precioso para transformar la masa del mundo.

En segundo lugar ha comentado que "gracias a las jornadas mundiales de la juventud, la Iglesia, encuentra su rostro joven. Se redescubre su juventud". Porque la Iglesia es Cristo-cabeza y cada uno de sus miembros. Estamos mal acostumbrados a identificar la Iglesia con su jerarquía o con los sacerdotes o consagrados. La Iglesia la formamos los bautizados, y efectivamente una parte muy importante de esta Iglesia son los jóvenes. Esto nos llena de ilusión, pero también supone una responsabilidad: la imagen de Cristo-Iglesia es la imagen que cada uno de esos jóvenes y yo mismo doy en los distintos ambientes donde vivimos.

Y por último, el Cardenal Rylko nos ha dado la clave para recibir a Benedicto XVI: "Prepararse para la Jornada Mundial de la Juventud consiste en descubrir o redescubrir lo que nuestro ser cristiano es fundamentalmente, es decir, Jesucristo"."Juan Pablo II a menudo nos recordaba: "El Papa no es importante. Lo que es importante es Jesucristo. Es a Él a quien buscan los jóvenes sobre todo. El Papa es solamente la guía que los conduce a esta cita importante".

La conclusión es muy clara: Que nos preparemos como lo haríamos para recibir al Señor. Esta es la manera en que el Vicario de Cristo, nuestro querido Papa Benedicto XVI, merece que le recibamos.